El truco para opositar con éxito

Por una razón o por otra, queremos presentarnos a una oposición y –obviamente- queremos conseguir una plaza. Elegir cuál sería la opción más acertada para uno es primordial, por ello tenemos que dedicar tiempo a informarnos bien y a conocer aquello que cuadrará mejor con nuestras expectativas de futuro. Ya se mencionó en el artículo ¿Qué oposición me conviene más y cuáles son las claves para afrontarlo? cómo llegar a averiguarlo sin complicación.

Una vez escogida la oposición, cada minuto cuenta. Se ha de ser realista, es una labor que supone un gran esfuerzo, pero se puede lograr si se trabaja de manera adecuada. En primer lugar, resulta fundamental recopilar todo el material imprescindible para la elaboración del examen. Asimismo, conviene contar con motivación desde el primer momento. La actitud que adoptemos en el periodo de preparación será determinante. Si acostumbramos a nuestra mente a pensar en positivo, las limitaciones que nosotros mismos nos creamos disminuirán con mayor facilidad.

Vencer una oposición supone un duro proceso mental e incluso podría llegar a surgir un deseo de abandono. Como es evidente, ningún opositor querría verse en esta situación; así pues la solución podría estar en una preparación previa donde concienciarnos de que a pesar de ser una ardua tarea, tenemos la capacidad suficiente para sacarlo adelante. Resulta esencial confiar en uno mismo.

Dado que ya contamos con una mente sana y fuerte, y con todo el temario necesario, ha llegado el momento de sentarnos frente a él. Tenemos que aplicarnos e intentar sacar el máximo rendimiento cada vez que comenzamos una jornada de estudio. Para ello, tenemos que gestionar el tiempo y realizar una planificación minuciosa con fechas para el aprendizaje de los temas y simulacros de exámenes. Un calendario de estudio ayudará a llevar un control diario del temario. De igual modo, fijarse un horario hará que adquiramos un hábito de trabajo, aspecto de vital importancia, puesto que sin continuidad ni disciplina no será posible.

El éxito en unas oposiciones no es más que constancia y buena organización. Resulta imprescindible elaborar un análisis de la realidad que se nos presenta, es decir, se ha de calcular el tiempo total del que se dispone y marcar las horas de estudio de cada tema. Si nos planificamos día a día y logramos cumplir los objetivos marcados, conseguiremos resultados inmediatos; lo cual implica una mayor motivación e impulso para continuar estudiando.

Seguir la planificación al pie de la letra, nos dará la tranquilidad de sentir que controlamos nuestro tiempo. Sin embargo, tenemos que ser prácticos a la vez que coherentes en el desarrollo de nuestra programación. No cumplirla un día o dos, no es sinónimo de fracaso. De hecho, conviene que también seamos flexibles y permitirnos un respiro si un día estamos más cansados de lo habitual. Requerir de descanso es básico. Se ha de tener claro que más horas de estudio no son equivalentes a más rendimiento y, sobre todo, que el tiempo libre es sustancial. Desconectar del estudio favorecerá nuestra productividad.

En el momento en que los planes de trabajo están acordados, se ha de pasar a la acción. Poner en práctica técnicas adecuadas de aprendizaje y asimilación intelectual, en función del tipo de materia que se quiera preparar. Poco a poco nos debemos acostumbrar al ritmo y seguirlo con regularidad. Antes de comenzar, es recomendable crear un entorno de estudio agradable donde no tendrán cabida ni interrupciones ni distracciones. Escoger un lugar donde nos sintamos cómodos y tranquilos fomentará nuestra concentración. Igualmente, si buscamos eficacia en nuestra jornada diaria de estudio, no podemos olvidar las pausas. Tendemos a pensar que son una pérdida de tiempo, cuando en realidad son la clave para no colapsar y poder descargar la tensión que supone el estudio.

Al igual que hemos elaborado una planificación con fechas para cada tema y con simulacros de exámenes, debemos planear fechas de repaso, el cual siempre ha de estar en equilibrio con el estudio. No cabe duda de que el repaso final es duro. Son muchas horas. Sin embargo, cada tema repasado es un paso más; un día menos para alcanzar nuestra tan ansiada meta. En este punto, nuestra autoestima se reactiva y no podemos permitirnos perderla, puesto que el día del examen cada vez está más cerca.

Bien es cierto que las oposiciones pueden prepararse por libre, pero probablemente llegará el momento en que no dominaremos por completo las diferentes habilidades y competencias necesarias y llegaremos a un nivel de bloqueo difícil de eliminar si estamos solos ante este reto. Recurrir al asesoramiento de profesionales nos conducirá a una preparación exhaustiva y completa. La buena preparación de nuestra oposición será entonces una dedicación intensa, unida a la orientación de expertos en la materia y a una mentalidad positiva.

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